Cómo ayudar a una persona con depresión: guía para familiares y amigos

Ayudar a una persona con depresión —u otra dificultad de salud mental, aunque sea temporal— es una tarea dura y desgastante. Sobre todo porque los resultados no son visibles a corto plazo y porque son enfermedades difíciles de identificar y acompañar. Requiere comprensión, paciencia y apoyo.

Si respondes de manera afirmativa a las siguientes preguntas, quiere decir que lo estás haciendo bien y que es beneficioso continuar en esta línea.

¿Estás manteniendo el contacto regular con la persona?

Un WhatsApp, una llamada o una visita pueden marcar la diferencia. Aunque no siempre haya respuesta inmediata, saber que alguien se preocupa y está disponible para charlar un rato es muy beneficioso.

¿Sabes de qué enfermedad se trata y tienes suficiente información sobre ella?

Conviene conocer bien en qué consiste, cómo se manifiesta, de dónde puede venir, cuáles son sus síntomas y cómo afecta a las personas.

Se puede encontrar mucha información en organismos fiables: Osakidetza, hospitales y fundaciones, la Organización Mundial de la Salud, asociaciones de psiquiatría o los colegios oficiales.

¿Has animado a esa persona a buscar ayuda profesional, más allá de ti y de su entorno?

Muchas personas que padecen una enfermedad mental (como la depresión, los TCA o las adicciones) no son favorables a recibir ayuda de especialistas: consideran que con “voluntad” pueden cambiar su situación, dicen “no creer en la psicología” o incluso no son conscientes de estar enfermas.

Nadie pretendería revertir una insuficiencia renal a base de buena voluntad (aunque con cuidados y precauciones colaboremos a que no empeore). Curiosamente, con el cerebro sí hay tendencia a sobreestimar las capacidades propias cuando, por desgracia, el paso del tiempo muestra que la persona no sale del “bache”.

Además, la psicología no es un credo ni una fe, sino una ciencia. Psiquiatras y psicólogos pasan por largos años de formación y práctica clínica que los alejan de la charlatanería. No es cuestión de creer, sino de dar con aquella persona con quien sentirse a gusto para poder confiar y trabajar aspectos difíciles de la propia existencia.

Perder el miedo a la psiquiatría y a su medicación es también esencial. Son fármacos recetados de manera personalizada y supervisada. Han pasado los controles de los laboratorios, de la Agencia Española de Medicamentos, de la Agencia Europea del Medicamento, del facultativo que los receta y de la distribución farmacéutica.

A menudo nos encontramos en consulta con personas que no tienen reparos en tomar anticonceptivos, insulina, anticoagulantes, productos para el crecimiento del cabello, autobronceadores o medicamentos para dejar de fumar… pero que no quieren tomar fármacos que les ayuden a regular su estado de ánimo o a conciliar el sueño.

Más contradictorio aún es encontrar a personas que consumen sustancias ilegales compradas en la calle pero que, paradójicamente, reniegan de la psicofarmacología por no ofrecerles suficiente confianza.

A veces también hay pacientes que no quieren iniciar una terapia por la dificultad de establecer nuevos hábitos saludables o de frenar otros que les resultan destructivos.

Para ayudar a esa persona, pregúntate además:

¿Estás escuchando de forma activa y sin juzgar?

  • Estar presente: a veces, lo que más necesita una persona con depresión —además de ayuda profesional— es alguien que la escuche. Ofrece tu apoyo sin tratar de resolver sus problemas de inmediato.
  • No minimices sus sentimientos: evita comentarios como “todo estará bien” o “no te preocupes tanto”, que pueden hacerla sentir incomprendida. En su lugar, valida lo que siente: “entiendo que esto es realmente difícil para ti”.

¿Estás cuidando de ti?

  • Establece límites: ayudar a alguien con una enfermedad mental puede ser agotador. Cuida también tu propia salud mental y tu bienestar.
  • Busca apoyo para ti: no dudes en hablar con personas de confianza o en buscar grupos de apoyo para familiares y amigos.
  • No deposites en ti toda la “salvación” de esa persona y, sobre todo, trata de entender tu papel en la relación con ella. A veces existen vínculos (románticos o de otro tipo) con dificultades que pasan desapercibidas a sus protagonistas.

¿Estás ayudando con asuntos prácticos, más allá de la escucha?

  • Pregunta cómo puedes ayudar: a veces cuesta realizar tareas cotidianas como la compra, cocinar o limpiar.
  • Acompañar a citas médicas o terapéuticas puede ser un gran gesto de apoyo.

¿Fomentas actividades saludables?

Muchas veces el apoyo consiste en ir juntos al bar o salir de fiesta, lo que potencia consumos poco recomendables. En su lugar:

  • Ejercicio suave: proponle caminar juntos o hacer actividad física ligera, que ayuda a mejorar el estado de ánimo.
  • Rutinas diarias: anímale a mantener horarios regulares para comer y dormir.
  • Alejarse del alcohol y las drogas. Si ves que ocurre, pon condiciones a tu ayuda: “estaré a tu lado siempre que no consumas, o que incluso busques ayuda para dejarlo”. Muchas personas prefieren recurrir al alcohol antes que al psiquiatra. Otra contradicción, ¿o no?

¿Crees que podrás ser paciente y constante?

Una enfermedad mental puede ser un proceso largo y con altibajos. Conviene ser paciente y estar preparado para ofrecer apoyo continuo, incluso cuando la persona parezca estar mejor.

¿Estás evitando presionar o poner expectativas demasiado altas?

No esperes que se “recupere” rápido ni que esté siempre dispuesta a hablar. Respetar su espacio y su ritmo es fundamental.

¿Sabes reconocer las señales de emergencia?

Presta atención a los pensamientos suicidas: si la persona habla de hacerse daño o muestra signos de estar en crisis, puede ser necesario llamar a emergencias (112) o al profesional que la atiende habitualmente. En España existe además el teléfono 024, de atención a la conducta suicida, gratuito y disponible las 24 horas.


En Psikotalde, en Algorta (Getxo), acompañamos tanto a quienes atraviesan una depresión como a las personas de su entorno. Si crees que tú o alguien cercano necesitáis ayuda, puedes contactar con la consulta en www.psikotalde.org o en el 622 61 57 20.

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